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LIPOINYECCIÓN GLÚTEA

¿Qué es la Lipoinyección Glútea?

La lipoinyección glútea consiste en utilizar la grasa del propio paciente, como material de relleno para restaurar, dar volumen y moldear el contorno glúteo; evitando así la utilización de materiales sintéticos o semi-sintéticos, que puedan ocasionar complicaciones a largo plazo.

¿En qué consiste la intervención?

Es el único procedimiento seguro y permitido para el aumento de los glúteos. La sustancia que se inyecta se extrae del propio paciente, por lo que no genera ningún tipo de rechazo por el organismo.

¿Cuál es el procedimiento?

Para realizarse el procedimiento, el paciente también debe practicarse una liposucción, para extraer la grasa que se utilizará para la aplicación, previa preparación para decantarla y purificarla. De esta manera se elimina el contenido hemático y el líquido anestésico, utilizándose algunas veces antibióticos.

Cuando las grasas están preparadas para ser aplicadas, se procede a colocar inyecciones profundas en sitios estratégicos de las nalgas, según el criterio del cirujano, para obtener los resultados esperados. En promedio, se inyectan alrededor de 250 cc de grasa en cada glúteo. Se utiliza anestesia local o general, de acuerdo a las condiciones de cada paciente.

La lipoinyección dura alrededor de 2 a 4 horas, dependiendo de la cantidad de grasa que se inyecte en cada paciente.

La Lipoinyección glútea es un método seguro, inocuo y con resultados satisfactorios. Pero ninguna cirugía está exenta de riesgos, ya que cada organismo reacciona de forma diferente. En la inmensa mayoría de los casos la evolución es completamente satisfactoria pero un grupo pequeño de pacientes puede presentar alguna alteración, que tratada oportunamente no debería representar mayor inconveniente.

¿Cómo es el postoperatorio de la Lipoinyección de glúteos?

El punto más notorio de la recuperación, tras la intervención, es la utilización de una faja durante un periodo que oscila entre 1 y 3 meses, dependiendo de la indicación médica. No existe una posición fija del cuerpo en los días posteriores al procedimiento, aunque se aconseja no pasar demasiado tiempo sentado ni acostado boca arriba. Se recomienda reposo la primera semana, con movimientos leves. Se puede caminar pero lentamente y con mucho cuidado. La sensación habitual, tras la intervención, es la de mucho cansancio o adormecimiento. Las labores cotidianas pueden ser retomadas al cabo de una semana, mientras que los ejercicios de alto impacto deben esperar un par de meses.